Problemas dentales: el mejor tratamiento es la prevención

Somos muchos los que vamos al dentista en busca de una solución para nuestros problemas de encías, sangrados, dolores…y claro, queremos que nuestra clínica dental sea la virgen de Lourdes. En nuestra primera visita a los dentistas las frases más habituales son “lo has dejado demasiado”, “cómo no has venido antes”, “ahora poca solución tiene”. ¿Verdad? Seguro que son expresiones que te suenan mucho.

Somos muchos los que vamos al dentista en busca de una solución para nuestros problemas de encías, sangrados, dolores…y claro, queremos que nuestra clínica dental sea la virgen de Lourdes. En nuestra primera visita a los dentistas las frases más habituales son “lo has dejado demasiado”, “cómo no has venido antes”, “ahora poca solución tiene”. ¿Verdad? Seguro que son expresiones que te suenan mucho.

Y es que, como suele pasar en muchos aspectos de nuestra vida, lo dejamos tanto tiempo que luego no hay remedio. Es decir, que nos acordamos de Santa Bárbara cuando llueve. Y esto no puede ser así. Un dentista un día me dio un consejo que es lo que mejor resume estas situaciones: “el mejor tratamiento es siempre la prevención”. Una razón como un templo. En nuestras manos está el poder tener una salud bucodental adecuada. No podemos pretender estar durante años, casi décadas sin acudir al dentista o sin lavarnos los dientes, y luego al primer problema que tenemos que nos lo solucione como si fuera un mago.

De todas formas, lo mejor es acudir a un profesional que nos diga lo que tenemos que hacer para esa prevención. Llamamos a la puerta de la clínica Maroto Vellón para que nos aconsejen los pasos a seguir. Aunque de primera, ya te decimos que lo que tienes que hacer es cepillarte tus dientes 3 veces al día, utilizando el hilo dental diariamente y realizando limpiezas dentales periódicas, así mantendrás una buena y correcta higiene oral. De esta forma combatirás el factor más importante en la formación de caries y enfermedad periodontal: la acumulación de placa bacteriana. Y es que no somos conscientes de los problemas que nos puede provocar el famoso sarro.

La placa

Ahora bien, la placa bacteriana no es visible en muchos casos, trabaja de incógnito, y hace pensar que todo va bien mientras se extiende y causa todo tipo de problemas en dientes y encías. Por eso es fundamental acudir a un dentista para una exploración detallada. Una vez al año tendremos que hacerla, aunque es cierto que si somos muy propensos a la acumulación de sarro, tendremos que hacerlo dos veces.

Nuestra boca está llena de microorganismos. Aunque pensemos que está libre, no suele ser así. Aunque el problema es que, con una higiene deficiente, las bacterias patógenas tienen mucho más alimento disponible. Así, con ese desequilibrio, es como empiezan las caries y las enfermedades de las encías. La gente de la clínica nos ofrece estos mandamientos de la prevención.

El cepillado y el cepillo

El cepillado debe realizarse entre dos y tres veces al día. Lo ideal es después de cada comida, aunque la rutina laboral no siempre lo pone fácil. Aunque siempre que estemos en casa lo podemos hacer, y si salimos fuera hay que llevarlo como sea.

El cepillo no es eterno. Por eso debe renovarse cada tres meses. Si te has cepillado correctamente, para entonces su estructura de filamentos estará más debilitada y no realizará su función todo lo bien que te hace falta.

Si has tenido alguna molestia en las encías, un cepillo de filamentos suaves, y con un perfil recto, respetará más el tejido.

El uso del hilo dental o de cepillos interdentales es muy importante. Hay muchos restos que quedan en lugares de difícil acceso, y es en esos rincones donde se originan las infecciones. Además, la generación de sarro (esa capa calcárea que generan las bacterias) se retrasa.

El irrigador bucal puede ser una gran alternativa para aquellos con reticencia a usar hilo dental o cepillos interproximales. Es como una especie de túnel de lavado para los coches. No te haces una idea de la cantidad de comida que se puede quedar entre los dientes, y eso, con el paso del tiempo, y sobre todo por la noche, se convierte en placa de sarro.

El colutorio es el broche final a una higiene dental perfecta. 30 segundos como mínimo, para que dé tiempo a actuar hasta en el último rincón de la boca. Ojo, tienes que probar más de uno porque hay algunos que son muy fuertes y te pueden provocar la pérdida del color de los dientes.

Si a partir de ahora, combinas estas pautas y recomendaciones con una visita a tu dentista para una higiene dental profesional al menos una vez al año (si tienes problemas en las encías, mejor cada 6 meses) va a ser la mejor garantía para que tus dientes siempre puedan estar cuidados, y las enfermedades de las encías se mantienen a raya. Ya sabes, lo mejor es la prevención. No te acuerdes de Santa Bárbara cuando comienza a tronar.

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