Cada año pasa lo mismo: invasión de insectos en casa. Dentro del universo bichero que nos puede rodear en nuestro día a día, las moscas son con mucho las más insistentes y pesadas. Aunque poco más que eso. Incordiar incordian. Pero al menos no pican como hacen otros insectos, como los mosquitos o arañas, que te dejan su recuerdo impreso en la piel, con el correspondiente picor y desazón. Para luchar contra estos seres vivos tan poco queridos, se recurre a insecticidas, repelentes y elementos como las mosquiteras. Sobre estas precisamente, vamos a hablar en este artículo. Porque mosquiteras, hay más de una y la mayoría lo desconoce.
Cuando se va a salir a la calle y existe el riesgo de cruzarse con insectos, moscas y mosquitos, un buen repelente puede mantenerlos alejados. Sin embargo, en casa, es mejor recurrir a las mosquiteras y olvidarse de los insecticidas y repelentes en la medida de lo posible.
Cuando llega el verano, los insectos tampoco quieren pasar calor en la calle, por lo que intentan a toda costa invadir nuestro espacio. Ventilar la casa en estos momentos puede convertirse en toda una aventura; al abrir puertas y ventanas, se abre la vía para que entren los mosquitos, las moscas y seres similares. Colocar una mosquitera hace posible que estos pequeños seres entren en busca de alimento en nuestra piel. Además, colocar una mosquitera permite mantener una temperatura adecuada, ventilar la casa y protegerte de los invasores. Existen varios tipos de mosquitera, por lo que siempre es posible encontrar la opción más adecuada a cada hogar.
Queremos aprovechar que se acerca la época estival para hablar sobre los tipos, los cuidados y los aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de elegir la mosquitera más adecuada y evitar la entrada de los insectos sin tener que convertirte en un asesino.
Mosquitera: qué es y para qué sirve
Podemos definir las mosquiteras como dispositivos que se colocan en las ventanas, puertas o balcones, con la finalidad de impedir que los insectos entren en las viviendas sin que exista la necesidad de bloquear la ventilación o el paso de luz natural. Su función principal, como nos explican en Alutecnic Balear, profesionales del sector de la carpintería y cerramientos, no es otra que la de proteger los inmuebles de los insectos, con lo que se obtiene mayor confort y tranquilidad. Al mismo tiempo, las mosquiteras ayudan a que el interior de las casas se mantenga limpio, ya que evitan que los insectos entren acompañados de polvo, polen o bacterias.
Se trata de bastidores o rejillas con una mínima separación entre sí, armados por lo general con fibra de vidrio cubierta de PVC. Aunque existen diversos materiales que sirven para la misma finalidad. El uso de mosquiteras permite que no sea necesario depender solo de los repelentes, pudiendo sacar provecho de la ventilación y la luz natural. Pero, además, tiene otros usos y aplicaciones debido a los modelos existentes; algunos de ellos ayudan a la hora de evitar que las mascotas salgan donde no deben y cuando no deben.
Hace ya mucho tiempo que las mosquiteras dejaron de ser esas telas cónicas que colgaban del techo, sobre la cama, con la intención de prevenir las picaduras de insectos durante el sueño. En la actualidad, existen diferentes modelos, en función de la parte de la casa en la que se quiera instalar, el tipo de decoración y las necesidades particulares.
Los modelos más populares son las correderas, las fijas, las enrollables, las extensibles, las de cortinas, las imantadas, las plisadas, con velcro, las de puerta abatible o a medida.
Sin duda, las que más se instalan en puertas y ventanas que dan al exterior son las correderas. Compuestas por un marco de aluminio que ha sido diseñado para que se adapten a la medida de puerta o ventana en la que se va a instalar. Cuenta con dos rodamientos interiores que simplifican el deslizamiento y permiten que se desplace por los rieles. Su colocación es simple, solo hay que tomar las medidas correctas y acoplarlas.
Las mosquiteras fijas o estándar son las más baratas. Por lo general, se colocan en las ventanas, aunque algunas pueden colocarse en las puertas de acceso exterior; a diferencia de las correderas u otros tipos, se instalan de forma permanente. Disponen de perfiles para el marco, esquineras de unión, goma de fijación y fibra de vidrio. Pueden añadirse filtros para la contaminación y su aspecto es similar al de la corredera, pero sin rodamientos. Al ser fijas, deben colocarse en zonas en las que no se tengan que quitar.
Por otro lado, las enrollables son las más buscadas; se utilizan solo cuando se quiere y se necesita. Es decir, se colocan en verano y se retiran en invierno. Se extienden desde un cabezal en el que se alojan como un rollo, se acoplan a las persianas y se suben o bajan por los marcos laterales de las ventanas, con las guías que incluyen sus extremos.
Las mosquiteras extensibles cuentan con un mecanismo que permite que se estiren de abajo a arriba, con los rieles de la persiana. Exclusivas para las puertas son las mosquiteras de cortina, fabricadas con malla clásica, con un método de contención con velcro; la malla se cierra y no pasan los insectos. Las imantadas se pegan con un imán por la parte interior, sin mayor proceso de instalación. Las plisadas tienen forma de acordeón, facilitando su recogida. Y las que se hacen a medida se fabrican con la medida del hueco de la ventana cuando el marco no es estándar.
¿De qué está hecha una mosquitera y cómo se mantiene?
Obviamente, el material con el que se fabrique la mosquitera determina la durabilidad, su resistencia y la facilidad de mantenimiento de la misma. Los materiales más utilizados son la fibra de vidrio y la tela de aluminio o acero inoxidable. Para los perfiles, suelen utilizarse el aluminio o el PVC. Con el aluminio se obtiene durabilidad, resistencia a la corrosión y un acabado más elegante, mientras que con el PVC se adquiere un producto más económico, ligero y de fácil mantenimiento.
Mantener las mosquiteras no es algo que implique demasiado trabajo, pero resulta indispensable llevar un mantenimiento para que duren más tiempo. Llevar a cabo una limpieza de la malla, retirando el polvo y los restos de insectos que pueda haber con un paño húmedo, esponja o aspirador suave, es básico. Evitar utilizar productos abrasivos que pueden dañar las fibras o hilos metálicos.
Realizar una revisión de los mecanismos, comprobando los rieles, las guías, los enrolladores y las bisagras, lubricando los elementos móviles, garantiza un deslizamiento correcto. Evitar que se produzcan daños físicos, no tirando ni forzando la malla, además de retirar aquellos objetos que se puedan enganchar y la rasguen.
Cuando se trata de mosquiteras, es posible que produzcan algunos problemas. Siendo uno de ellos el atasco en rieles o guías. Este problema se produce con bastante frecuencia en las mosquiteras correderas, enrollables o plisadas. El polvo, los restos de insectos o las pequeñas partículas depositadas pueden dificultar el deslizamiento. Para solucionar este problema, una limpieza regular de los rieles, aplicar lubricante para rieles y comprobar que no hay objetos o residuos atrapados puede ser suficiente.
Otro problema muy habitual es el desgaste por viento o un uso intensivo de la mosquitera. Dado que están expuestas al exterior, pueden sufrir desgarros, abolladuras en los perfiles o desgaste de la malla a causa del sol, el viento o el mero uso. La solución a este problema pasa por elegir las mosquiteras más resistentes, evitar que queden extendidas durante tormentas o cuando se producen vientos fuertes y revisar la malla y los perfiles de forma habitual.
En el caso de que se produzca una acumulación de polvo, polen o restos de insectos, se puede reducir la visibilidad, dificultarse la ventilación y disminuir la eficacia. Para solucionar este tipo de problema, llevar a cabo una limpieza regular de la malla con un paño húmedo, esponja suave o aspirador es la mejor opción. Cuando se trata de mosquiteras desmontables, quitar la malla y lavarla con agua y jabón neutro, secar por completo y colocar.
Una manipulación incorrecta puede implicar daños: tirar de la malla, engancharla con objetos o forzar su apertura puede desgarrarla o deformar perfiles y rieles. Las soluciones pasan por usarla de forma correcta, evitar su manipulación con demasiada fuerza y revisar y ajustar los rieles, tensando la malla de forma regular.
Cuando la mosquitera se ve dañada por humedad o moho, algo muy común en zonas húmedas, hacer una limpieza periódica con agua y jabón neutro y secar completamente. Hacer esto también cuando se produce una lluvia intensa y utilizar perfiles tratados para la corrosión y mallas resistentes a la humedad.
Para prolongar la vida útil de una mosquitera, hay que evitar dejarla extendida cuando se produce viento fuerte, realizar en ella limpiezas de forma periódica y realizar las revisiones correspondientes a los mecanismos, por lo menos una vez al año. Las mosquiteras son la solución práctica, eficiente y estética para protegerse de los insectos durante el verano, por lo que conviene mantenerlas como es debido.









