Encontrar la mejor ropa de cama es sencillo. Basta con acudir a una tienda de ropa de hogar y ver las opciones posibles. Al menos eso parece lo más obvio. Sin embargo, no es tan simple. En un momento en el que la diversidad de opciones es insuperable, encontrar lo que necesitamos o simplemente, nos gusta, puede convertirse en toda una odisea. Sencillamente porque lo que tiene una, no lo tiene la otra. Hay que buscar el artículo o producto que reúna todas las condiciones. Algo que no siempre es sencillo.
Dadas las circunstancias y que elegir ropa de cama, no es algo que hagamos todos los días, ganar experiencia en la cuestión, puede llevar tiempo. De manera que hemos decidido hablar sobre ello y proporcionar información relevante, a la hora de elegir las mejores sábanas. Optar por la mejor calidad, garantiza el confort para tener el mejor y más reparador de los sueños. Un relleno nórdico, juegos de sábanas adaptables a cada estación y tendencias, son aspectos que hacen que el dormitorio, se convierta en un espacio único. Por lo que elegir la ropa de cama adecuada, es algo serio.
El cuidado de los textiles utilizados en los hogares, va más allá de la cuestión estética. Se trata de un aspecto esencial, a la hora de garantizar el bienestar y el confort de los habitantes de la vivienda. Hacer una elección adecuada de las sábanas, cojines, edredones y, toda la ropa de cama en general, juega un papel fundamental, a la hora de encontrar el mejor y más placentero descanso. El cambio de las estaciones, cambia las necesidades de sueño y las de la ropa y accesorios de la cama que, deben adaptarse en consecuencia. No todos los materiales y textiles son igual de adecuados en cada época del año ni en cada situación.
Lo primero, los tejidos
Existen varios tipos de tejido a la hora de confeccionar ropa de cama. Sea cual sea la preferencia particular de cada uno, es indispensable elegir un tejido de calidad, de manera que la ropa de cama, dure el mayor tiempo posible. No es necesario tener que cambiar los juegos de sabanas todos los años. Desde Algodonea, dedicados a comercializar ropa de cama y baño, nos explican que, las fibras naturales y sintéticas de baja gama, suelen tener tendencia a formar bolitas o aflojarse y perder brillo. Por lo que optar por tejidos de máxima calidad, supone un ahorro a largo plazo.
Dentro de los clásicos textiles, encontramos el algodón. Las sabanas fabricadas con este material, son cómodas, resistentes y naturales. Se adaptan a todas las estaciones, algo que no ocurre con todos los tejidos. Además, podemos encontrar varias opciones. El tipo de algodón más común es de cincuenta y siete hilos por centímetro cuadrado, lo que supone el número de hilos y la finura del tejido. A mayor número, mayor suavidad y resistencia del tejido. Cuando alcanza los ochenta hilos por centímetro cuadrado, el resultado es una tela muy cualitativa, conocida como percal de algodón. Suave y resistente, lo que hace que sean las más adecuadas para las fundas nórdicas y la ropa de cama en general.
Pasamos al satén de algodón, resultado de un tejido de, al menos, cien hilos por centímetro cuadrado. Este tejido, proporciona a la ropa de cama, un aspecto sedoso en el anverso y mate en el reverso, con una textura flexible y de gran suavidad.
Otra opción es la franela de algodón. Con un aspecto esponjoso y afelpado, el algodón, suave al tacto, ha sido batido para proporcionarle mayor resistencia y capacidad aislante. Este proceso confiere calor y comodidad, por lo que se convierte en el tejido perfecto para los que tienen frio y quieren mantenerse calentitos en invierno. Vamos, para la inmensa mayoría.
En las tiendas dedicadas a la ropa de hogar, los artículos se renuevan de forma continua, con objeto de que todos los clientes, puedan encontrar los tejidos y productos ideales, con los que vestir su cama. Ofrecer materiales cómodos y modernos, para que cada uno, pueda personalizad y decorar su dormitorio, como mejor convenga.
Dentro del algodón para confeccionar ropa de cama, encontramos, además, la gasa de algodón y el algodón lavado. El primero de ellos, muy ligero y perfecto para el verano y, el segundo de gran suavidad y muy agradable al tacto.
Dejando el algodón a un lado, pasamos al lino. Otro tejido natural, muy utilizado para confeccionar ropa de cama, suave y flexible, con la ventaja de ser aislante en invierno y permitir respirar en verano. Su mantenimiento y cuidado es fácil, no se deforma el tejido y su aspecto, deliberadamente arrugado, convierte el planchado en una tarea inútil que no tiene por qué realizarse.
Por último, el poliéster. La fibra textil por excelencia. Una mezcla de algodón y poliéster, ofrece tejidos más baratos, de fácil mantenimiento, con un secado rápido y que no se arruga ni encoje. Aunque respira menos que los tejidos naturales cien por cien, pueden ser una buena opción.
El tamaño si importa
A muchas personas le gusta llevar la ropa ancha, o demasiado estrecha. Va en gustos y no pasa nada. Sin embargo, a la hora de elegir la ropa de cama, el tamaño es bastante importante. Si son demasiado grandes, se moverá, formará arrugas y resultará incómoda. Si, por el contrario, son pequeñas, no se podrán meter por debajo y quedarán sueltas, provocando la misma incomodidad.
De manera que, a la hora de elegir las sabanas bajeras, las dimensiones deben coincidir con el tamaño del colchón. Ni más ni menos. Para un colchón de ciento cuarenta por doscientos centímetros, la sabana, deberá medir lo mismo. Hay que calcular la altura del colchón, de manera que las esquinas de la sábana bajera, lo cubra. Los colchones de espuma, suelen medir entre quince y dieciocho centímetros, mientras que los de resorte, pasan de los veinte a los veinticinco. El tamaño de la funda, debe ser de cinco a diez centímetros más alto que el grosor del colchón. Es decir, si el colchón mide entre veinte y veinticinco, la bajera deberá contar con una esquina de treinta.
Llega el turno de elegir la sabana encimera. La más utilizada en época estival, puesto que permite cubrirse por la noche con un tejido más ligero que el edredón de invierno. Para poder meter los lados, el tamaño de esta sabana, debe ser mayor que el del colchón. Para una cama de ciento sesenta por doscientos centímetros, debe medir doscientos ochenta por trescientos veinte. Si, hablamos de las medidas de una cama queen size, no infantil.
Ahora le toca el turno al relleno nórdico. El ancho y el largo del relleno, deben ser mayores que la longitud de la cama. Solo así puede recogerse y ocultar el colchón. Para que nos hagamos una idea, en una cama infantil de noventa por ciento noventa centímetros, el edredón debe medir ciento cuarenta por doscientos.
El relleno necesita su funda. En este caso, la medida, debe ser la misma que la del edredón. Si la funda nórdica es demasiado pequeña, el edredón tendrá un patrón de relleno difícil de ver; si es demasiado grande, los lados no quedarán bien acolchados.
Como se puede ver, todo tiene su ciencia. Por lo que algunos consejillos, nunca vienen mal. Dado que la cama es el elemento central de toda habitación, depende del ambiente que se quiera proporcionar que se elijan unos u otros artículos. Con una simple colcha o un cubrecama, se puede aportar a la estancia un toque de casa de campo o un universo tipo chalet en plena montaña.
Hace unos años que ha vuelto la tendencia de utilizar edredón, colocándose al final de la cama, para calentar los pies en invierno, generando una sensación envolvente en la habitación. Crear el estilo propio es lo más satisfactorio. Una colcha de terciopelo puede ser ideal en un estilo art decó o en un dormitorio moderno. La clave se encuentra en la armonía entre todo lo que hay en la habitación: mobiliario, ropa de cama, alfombra, objetos decorativos…
En un dormitorio decorado con tonos sobrios, como pueden ser el blanco roto, el gris o el topo, no está de más, apostar por colores más vivos, con sabanas brillantes o superponiendo colores cálidos haciendo juego. Una sabana bajera lisa de color amarillo, con un cojín ocre, monocromos como el verde botella… En el caso de la ropa de cama infantil, los tejidos sedosos en tonos más suaves y relajantes, pueden ser una excelente opción.
Todo esto se aplica igualmente a la funda de la almohada. El formato rectangular, proporciona mayor comodidad a las vertebras cervicales, pero el cuadrado, resulta más estético. Jugar con los tamaños, aporta un toque más acogedor. Mezclar y combinar la ropa de cama, es algo que se lleva, ya no hay que ceñirse a un juego. Se puede mezclar una colcha con motivos geométricos o un edredón con un estampado, combinándolo con cojines de colores lisos.
Elegir la ropa de cama, salvo con las medidas, es algo que permite jugar con muchas opciones. Colores, texturas, diseños… Crear un estilo propio para la cama, es como crear el de tu armario.









