Mis cuatro viajes a los Carnavales: una historia única e inolvidable

Si te gustan las historias frikis, aquí tienes una muy buena. Si te gustan las historias de locos chiflados que lo único que quieren es disfrutar de la vida, aquí tienes una de las mejores. Y es que son estas historias las que creo que nos hace disfrutar del momento. Os voy a hablar de algo que puede ser tan sencillo como unos Carnavales, pero que en mi caso me ha servido para ser más feliz. Hay quien es feliz comprándose un cochazo, otros haciendo viajes al extranjero, pues ahora vais a ver con lo que yo soy feliz.

Me presento, soy Jaime y soy un joven apasionado por los carnavales. Me vuelven loco. Soy de esas personas que solo vivo por y para los tiempos de carnaval. Cuando en el marcador pasan las hojas yo solo miro cuánto queda para ellos. Y la verdad es que desde que era pequeño había soñado con vivir esta experiencia, ir a los mejores carnavales de España. Sin embargo, tenía claro que no me iba a quedar en lo cotidiano. No quería ir a los clásicos de toda la vida. Todo el mundo va a los destinos más conocidos como Cádiz, Tenerife, Badajoz o Las Palmas. Por eso yo quería explorar y descubrir los más desconocidos. Estuve mirando mucho en internet y pude encontrar auténticas joyas desconocidas. Y qué buen momento lo hice.

Solsona

Mi primera parada fue hace dos años en la pequeña localidad de Solsona, en Cataluña. Aunque desde el principio sabía que era menos famoso que otros carnavales que tienen mucha más fama,  quedé impresionado por la creatividad de los disfraces que allí teníamos, por la música en vivo que se hace. Pero ante todo con la autenticidad de la celebración. Me di cuenta de que el tamaño no importaba cuando se trata de estar de fiesta y sobre todo, de vivir los Carnavales. Por eso, si puedes te lo recomiendo, aunque es cierto que es un viaje muy largo. El Carnaval de Solsona está compuesto por más de 50 actos repartidos en 10 u 11 días: actuaciones de calle, conciertos y bailes, actuaciones para niños…etc.

Laza

Un año después mi viaje fue al municipio de Laza, en Galicia, concretamente en Ourense. Allí, descubrí una tradición única en la que los vecinos se lanzan harina y ceniza durante la celebración. La verdad es que si algo me gustó de todo esto es que me sentí parte de los vecinos, al unirme a esta peculiar tradición y me di cuenta de que los carnavales no solo eran fiestas, sino también una forma de conectar con diferentes culturas. Y la verdad es que ahora no me tengo que preocupar por los trajes o disfraces, ya que fue entrar en la web de La Casa de los Disfraces y encontrar uno típico para esta fiesta.  El punto álgido de la fiesta se encuentra la noche del viernes anterior al Miércoles de Ceniza con el recorrido por las calles de los fachós, antorchas. En la mañana del domingo encontramos a los peliqueiros con trajes característicos, cencerros en la cintura, una máscara que les cubre la cara y en su mano un látigo, estos son los personajes principales del Carnaval de Laza.

Baeza

Mi siguiente parada fue en la ciudad andaluza de Baeza, en Jaén, que por cierto es una ciudad que es una belleza para visitar durante todo el año. Allí es donde presencié un desfile de carrozas decoradas con flores y confeti. La verdad es que quedé impresionado por la belleza del desfile y la energía positiva de sus vecinos. Estaba claro que no hace falta a grandes ciudades si quieres disfrutar de un gran carnaval.

Arnedo

Finalmente, viajé a la comunidad de La Rioja, donde todos los años se celebra el Carnaval de Arnedo. La ciudad está llena de música en las calles y bailes tradicionales que la verdad es que a todos los que vamos nos deja maravillados. Además, puedes aprovechar para bebes unos vinos de La Rioja, que son muy recomendables.

Tras esta increíble aventura por los carnavales menos conocidos de España, tengo que reconocer que ya no veo de la misma manera los carnavales. He descubierto que la autenticidad y la pasión por este tipo de eventos no tiene que ver con su caché. Y la verdad es que han sido cuatro visitas, pero ya tengo en mente otras tantas que tanto para próximos años. Aunque se admiten sugerencias.

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