La microbiota intestinal, conoce más

La naturaleza es algo fascinante y dentro de nuestro propio organismo suceden cosas en las que no solemos reparar. En este sentido, podemos decir que dentro del intestino hay multitud de hongos, bacterias y microorganismos que realizan su labor sin detenerse, de tal forma que consiguen que se mantenga el equilibrio en todo el cuerpo.

Más importante de lo que pensamos

Cuando se habla de la microbiota intestinal, no hablamos de algo que sea secundario; tiene gran influencia en cómo nos vamos a sentir, en la forma en la que se digiere o hasta en cómo se reacciona ante situaciones como pueden ser el estrés o las infecciones.

En la sociedad moderna, lo que ocurre es que las patologías crónicas son múltiples, por lo que la importancia de la misma, como nos confirman los profesionales de Probactis, pasa a tener trascendencia más allá de lo individual y es un asunto colectivo que merece la mayor de las atenciones. Algo que debes tener claro es que el intestino no solo es un conducto a través del que se procesa la comida. Hablamos de un ecosistema vivo en el que billones de microbios conviven y en el que cada uno cuenta con un rol determinado. Algunos se dedican a descomponer fibras generando energía útil; otros lo que hacen es vigilar contra los invasores; y otros son de gran ayuda de cara a fabricar sustancias clave como son las vitaminas.

En el momento en que se rompe el equilibrio, aparecen problemas que no solo afectan el cuerpo, sino el ritmo de vida que se lleva. En un mundo en el que vivimos a un ritmo acelerado y se opta por una alimentación rápida, nos encontramos ante una ruptura que es más habitual de lo que puede parecer.

¿Cómo es la formación de la microbiota?

Desde que nace el bebé, el intestino comienza a poblarse. El propio parto llega también con sus primeros microbios, así como con la leche materna, lo que establece una base diversa que se encarga de marcar el camino. Estamos ante una variedad importante, en la que existen algunas bacterias que son beneficiosas que protegen contra alergias y problemas digestivos en edades tempranas.

El paso de los años y, como no, el entorno son los que se encargan de moldear este ecosistema hasta que se acabe por formar una comunidad estable para cuando pase a edad adulta. Una buena parte se concentra en el intestino grueso, donde lo que hacen los microbios es procesar lo que el estómago no es capaz de procesar. Lo que hacen es fermentar restos vegetales, así como producir ácidos grasos, los cuales nutren las paredes del intestino y compiten por espacio con los patógenos que intenten colarse.

Una dieta que sea variada, en la que estén presentes las legumbres, vegetales y productos fermentados, ayuda a mantener dicha comunidad fuerte y variada. En los hábitos dominados por alimentos de carácter procesado, se produce una reducción de la variedad, de tal manera que queda un terreno abonado para que haya una serie de desequilibrios que se van a notar en la fatiga, hinchazones o incluso en las defensas bajas. Aquí cabe hablar del papel de los antibióticos, que suelen ser habituales en muchas infecciones leves y resfriados, actuando como un terremoto en dicho ecosistema.

Se eliminan por igual, tanto los buenos como los malos, hasta el punto de que la recuperación nos puede llevar semanas o meses. Esto hace que en las sociedades en las que se consumen muchos medicamentos, cada vez haya más problemas intestinales crónicos.

Conociendo más sobre las conexiones entre la tripa y nuestro ánimo

La ciencia nos proporciona muchas sorpresas y no hay que dar nada por sentado. Una de ellas es la forma en la que el intestino habla con el cerebro. Mediante el nervio vago y las sustancias químicas que se producen por las bacterias, existe un diálogo constante.

Una parte importante de la serotonina, la molécula que está relacionada con el buen humor, es la que se genera ahí abajo. Cuando el intestino está desequilibrado, lo que sucede es que puede terminar mandando señales que se encargarán de alterar el estado de ánimo, hasta el punto de que puede generar cierta sensación de bajón general o ansiedad. Todo esto lo que hace es explicar las razones por las que padecer el estrés del día a día lo que hace es empeorar la digestión y al revés.

Las costumbres simples como caminar al aire libre que baja el cortisol y nos hacen sentir mejor, o incluir alimentos fermentados en el día a día son de gran ayuda de cara a romper dicho círculo. En la sociedad, el bienestar mental es un reto y el cuidado del intestino es una herramienta de lo más potente para encontrarnos bien.

Estamos ante un impacto que va mucho más allá del día a día. Existen condiciones como la irritabilidad intestinal que se van a vincular con menos claridad a nivel mental. La restauración del equilibrio microbiano, con frecuencia, lo que hace es aliviar los dos lados. Un recordatorio de que la salud no está dividida en compartimentos estancos; todo, al final, se encuentra conectado.

Las defensas del cuerpo son básicas en la inmunidad

Los intestinos albergan la mayor parte de las células inmunes de nuestro cuerpo. Lo que ocurre es que las bacterias residentes se encargan de entrenar al sistema para el reconocimiento de las amenazas reales, de tal manera que evitan que se produzcan reacciones exageradas contra cosas tan inofensivas como el polen o una serie de alimentos.

El que exista una educación temprana lo que hace es reducir el riesgo de alergias y patologías autoinmunes, las cuales han terminado por crecer en entornos urbanos de mayor limpieza, pero con menos exposición a microbios de lo más variado.

Estamos viviendo en unas épocas en las que las infecciones a nivel global han tomado protagonismo, justo cuando el contar con un microbioma diverso es lo que marca la diferencia. Sin duda es una importante ayuda de cara a la modulación de la inflamación, lo que evita respuestas descontroladas que acaban por complicar la recuperación.

Debes saber que en el caso de algunas enfermedades crónicas, como ocurre con el cáncer o las enfermedades inflamatorias del intestino, hay algunas bacterias que lo que hacen es promover o frenar el progreso. Esto abre vías a tratamientos que se basan en la restauración de dicho equilibrio.

Con el paso de los años, lo que ocurre es que la microbiota se simplifica, lo que acaba por afectar mucho a la vitalidad y la movilidad. El que se mantengan activas con una dieta adecuada ayudará a pasar una vejez mucho más sana, un tema bastante importante en un mundo en el que las sociedades tienen una población que cada vez vive más años.

El metabolismo y el peso cuenta

Algo que debes saber es que la microbiota influye de manera importante en la forma en la que el cuerpo extrae energía de los alimentos. Hay bacterias que lo que hacen es maximizar la absorción de calorías y otras lo que hacen es limitarlas, de tal forma que ello ayuda a que el peso se mantenga estable. Dietas ricas en fibras alimentan las que ayudan a regular el azúcar en sangre y la acumulación de grasa, contrarrestando efectos de comidas rápidas.

En aquellas situaciones en las que el sobrepeso se puede decir que es una epidemia, podemos decir que este rol es importante. Hay costumbres alimenticias que lo que hacen es dar prioridad a los vegetales variados y fermentados, de manera que se prevengan desequilibrios que pueden hacer que haya resistencia a la insulina o que existan acumulaciones abdominales. Lo ideal es apoyar al metabolismo sin que ello suponga depender únicamente de restricciones que sean demasiado estrictas.

De gran interés para la sociedad en su conjunto

Los problemas en el ámbito intestinal no se pueden decir que sean algo estrictamente privado, puesto que afectan de manera importante a muchos ámbitos de la sociedad. La gran cantidad de alimentos procesados, en la que muchos aditivos lo que hacen es alterar la microbiota, lo que hacen es dominar los supermercados, dando como resultado una perpetuación del ciclo.

Los cambios que se producen en el terreno cultural son de gran ayuda, puesto que en las escuelas ya hay vegetales frescos en mayor abundancia, así como campañas que se ponen en marcha para reducir la ingesta de antibióticos cuando no es necesario. En algunas comunidades donde hay acceso bastante limitado a la alimentación fresca, las iniciativas comunitarias como los huertos urbanos, proporcionan una gran diversidad de microbios desde la base.

La desigualdad juega un papel importante

Algunos se pueden permitir verduras y frutas variadas, lo que ayuda a que se mantenga mejor su ecosistema. Existen programas públicos que se dedican a promover dietas equilibradas que reducen cargas sanitarias a largo plazo.

¿Cuáles son los pasos principales para el mantenimiento de un equilibrio?

Lo mejor es añadir variedad a la dieta y que haya legumbres, alimentos fermentados y haya ejercicio a diario, caminando después de comer. Dormir bien respeta los ritmos naturales de dicho ecosistema.

Cuando se evitan los excesos en los azúcares refinados o edulcorantes artificiales, estamos poniendo las cosas más fáciles al aparato digestivo y a nuestra salud en general.

Equilibrio digestivo sin necesidad de dramas

La mayor de las ventajas es para la propia tripa. Cuando se tiene una microbiota sana, se procesan los alimentos con mayor eficiencia, evitando gases hinchazones o el denominado síndrome del intestino irritable que lo que hace es causar bastantes molestias. Las bacterias buenas lo que hacen es fermentar fibras de verduras y legumbres, produciendo sustancias como es el caso del butirato, las cuales se encargan de la nutrición de las paredes del intestino y se reducen las inflamaciones.

Las personas que tienen un equilibrio mayor notan que tienen una menor acidez después de comer copiosamente, un tránsito intestinal regular sin necesidad de laxantes, cuentan con una mayor sensación de ligereza con la que se puede disfrutar de la vida sin pensar en ir al baño cada hora.

Unas defensas a prueba de virus y alergias

El sistema inmune se beneficia de una buena microbiota intestinal. Hay que tener en cuenta que un 70% de las defensas habitan en el intestino y las bacterias residentes lo que hacen es entrenarlas para que puedan distinguirse de las amenazas reales de los amigos inofensivos.

Cuando se tiene una microbiota diversa, hay menos resfriados, se aceleran las recuperaciones y hay menos alergias estacionales.

Mayor estabilidad en el ánimo y menores bajones

Lo que hace el intestino es hablar con el cerebro y cuando se tiene una buena microbiota lo que hace es enviar mensajes positivos. Lo que hace es producir buena parte de la serotonina, que es la molécula que produce buen humor, lo estabiliza y hace que se sufran menos las presiones familiares o laborales. De esta forma hay menos ansiedad, se duerme mejor y más claridad mental.

No hablamos de que sea un efecto placebo, debes saber que el estrés lo que hace es dañar a las bacterias buenas, pero un intestino cuando está fuerte tiene gran resistencia, de tal manera que se rompe el círculo de agotamiento.

En los entornos de mayor competitividad, hablamos de una ventaja que marca las diferencias. En la sociedad, aumenta la resiliencia, la productividad y la conexión, sin que ello suponga que haya que depender tanto de las pastillas para dormir o de tomar ansiolíticos.

Un control del peso natural que proporciona energía de manera constante

Estamos ante un tesoro para ganar ante esa batalla que se libra por parte de muchas personas contra el peso. Las bacterias cuando están equilibradas ayudan a regular la forma en la que el cuerpo saca las calorías de la comida.

En resumidas cuentas, hay que quedarse con que una microbiota de calidad es el cimiento de un cuerpo fuerte y una mente clara. Todo esto va de lo físico a la emocional, donde las rutinas pasan a ser placeres más sostenibles.

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