Suministros básicos que no puedes olvidar contratar cuando cambias de vivienda

Un cambio de vivienda puede ser uno de los momentos de más tensión y más estrés de la vida de una persona. Seguro que sabéis perfectamente de lo que estamos hablando porque habréis hecho alguna mudanza en algún momento de vuestra vida. Y es que llevar todas nuestras cosas de un lado para otro no es una tarea sencilla. De hecho, es más bien al revés, una de las cosas más complicadas que podemos asumir porque hay que estar preparados físicamente en muchos casos para cargar con tanto peso y, por si fuera poco, hay que tener las suficientes dotas en materia organizativa para que no se pierda nada en el intento.

Hay mudanzas de manera continua en nuestro país. De acuerdo con una noticia publicada en la web de Idealista, medio millón de ocupados había cambiado su vivienda en el año anterior a septiembre de 2022. Este dato viene a decir varias cosas: por un lado, que la mayoría de la gente busca mejorar en lo que respecta a la comodidad del hogar; por el otro, que hay todavía mucho que mejorar en lo que respecta a la habitabilidad de los hogares si hay tantas personas que no se encuentran lo suficientemente bien en su casa para quedarse. A pesar de todo, y como apunta también la misma noticia, la movilidad se ha reducido desde la pandemia.

Una de las cosas que hay que tener en cuenta cuando hacemos una mudanza y que muchas veces nos carga de estrés es garantizar los suministros y servicios que vamos a necesitar a lo largo del día a día en el hogar. Vamos a ver cuáles son los principales servicios que es necesario contratar una vez que procedemos a realizar una mudanza.

Agua

Una necesidad imperiosa. Siempre es el primer servicio que hay que dar de alta puesto que este es uno de los elementos que nos va a proporcionar la higiene y la limpieza necesarias para conseguir que nuestro hogar se encuentre en las mejores condiciones posibles. Es básico para limpiar y para asearnos, algo que tenemos que explotar al máximo y que sin ninguna duda va a jugar a nuestro favor. En muchas ocasiones, no tenemos muchos problemas para garantizar el suministro porque lo único que hace falta es un cambio de titularidad, cancelando de este modo el contrato del inquilino anterior y poniéndonos a nosotros como los clientes actuales. Esto es algo que a todos nos ha tocado hacer alguna vez y que también es extensible a otros servicios como la luz o el gas.

Hay un aspecto ligado al servicio de suministro de agua que recibimos que es especialmente importante y que a todos nos influye. Hablamos de la dureza del agua, de la cal, que ya sabéis que va variando con respecto a la zona del país en la que nos encontremos. ¿Cómo saber en qué zona específica nos encontramos? Desde Agua Controlada, una entidad que destaca por ofrecer una enorme gama de productos para trabajar el agua como descalcificadores, eliminadores de cloro o equipos de filtración hicieron un mapa de España dividiéndolo por zonas a fin de clarificar en cuál de ellas se encuentra cada cual. Como veis, las zonas en las que el agua es dura o extremadamente dura suelen ser las más orientadas al noreste del país.

Luz

Sería imposible entender la vida sin ella. Y ya no solo por el hecho de que nos haga falta para ver (a fin de cuentas, si solo fuera para eso, podríamos vivir al menos la mitad del día, esa mitad en la que hay luz solar), sino porque también nos es necesaria para que tengamos la posibilidad de contar con servicios como Internet, que ya sabéis que es elemental para comprender la vida tal y como lo es hoy. Y no nos podemos olvidar de todo lo que implica la luz para aspectos como un frigorífico o un congelador, que son dos electrodomésticos de enorme necesidad y que van a permitir que mantengamos a salvo productos alimentarios que todos y todas consumimos a diario.

Acordaos de lo que sucedió el 28 de abril de este mismo año, el día del apagón de luz en toda España. Si tenemos que definir ese día con alguna palabra, el vocablo correcto quizá sería el de «caos». Caos a nivel general, porque los semáforos no funcionaban y el transporte público no circulaba en el caso del metro, el cercanías o el tren. Pero caos también a nivel particular, ya que en cada casa, dejó de funcionar hasta la última cosa que tuviéramos conectada. Y, claro, ¿qué supuso eso? Básicamente, que el día no fuera en absoluto normal, que sintiéramos incluso un pelín de ansiedad ante lo que pudieran haber sido días enteros sin luz. Es en momentos como esos cuando valoramos más que nunca estos servicios.

Gas

Otro de los servicios que son elementales en toda vivienda es el gas. Cuando llegamos a una vivienda y no cuenta con gas, nos cuesta sentir que donde estamos es en nuestro hogar. No poder darnos una ducha de agua caliente es algo que marca un límite entre lo que consideramos hogar y lo que no y poder hacer eso precisamente es algo para lo que necesitamos gas. Ni que decir tiene que nos encontramos en una situación muy similar cuando hablamos de la calefacción, que es de extrema utilidad en buena parte del territorio español cuando es invierno y las temperaturas extremas típicas de nuestro clima hacen acto de aparición.

El problema que podemos tener con la luz y el gas, como reza el artículo que vamos a enlazar a continuación y que proviene de la web de Fotocasa, es que no sabemos qué potencia contratar. Es algo completamente normal y que se debe al propio desconocimiento que tenemos de las necesidades del hogar al que acabamos de acceder. Desde luego, la capacidad de tomar decisiones es mucho mayor cuando ya llevamos ahí un tiempo y tenemos la posibilidad de decidir, ya conociendo las necesidades del domicilio, por qué potencia concreta tomar partido. Lo mejor que podemos hacer en este caso es consultar el tema con la compañía o con alguien cercano para que sepamos qué suele ser habitual en estos casos.

Internet

¿Podríamos vivir sin Internet? ¿Podríamos permanecer, aunque solo fuera un día, alejados de las redes sociales, de las aplicaciones que nos van desgranando la actualidad, de la comunicación a través de WhatsApp con las personas que más nos importan, de esa visualización de series en plataformas como Netflix o Hbo? La respuesta que a muchos y muchas se os está dibujando en la mente es un rotundo «no». Y nos parece perfectamente lógico porque Internet es necesario para disfrutar a tope del tiempo de ocio, pero también para trabajar. Es imposible imaginarse un escenario en el que no tengamos una cierta dependencia de Internet. Por eso es uno de los mejores avances de la Historia.

La red se ha convertido en nuestra compañera de viaje durante todo el día. Es imposible que podamos saber lo que pasa a nuestro alrededor si no tenemos en cuenta lo que nos indica el teléfono móvil o el ordenador. Es verdad que no hay que tener una dependencia brutal de Internet porque también necesitamos desconectar, pero está claro que la sociedad nos va conduciendo de una manera indiscutible hacia todo lo que tiene que ver con permanecer atentos a cualquier cosa que pueda provenir de nuestro móvil u ordenador porque hasta para lo más mínimo nos resulta mucho más eficaz hacerlo con estos medios que obtener información como lo hacíamos antes (esperando el telediario, comprando un periódico o encendiendo la radio, por ejemplo).

Garantizar estos cuatro suministros son básicos para que tengamos la posibilidad de empezar a considerar nuestro hogar como tal. En caso de no obtener alguno de ellos, como habéis visto, la vida se complica y podemos sufrirlo en nuestras propias carnes. Ni que decir tiene que luego hay otro tipo de cosas que van a jugar una influencia muy grande en lo que respecta a la calidad de nuestra vida en esa casa o piso, pero esto es lo mínimo imprescindible, aquello que, si falta, sabemos que nos va a complicar y mucho la existencia. De ahí la naturaleza de este artículo, que viene a señalar que no debemos olvidar estos suministros a la hora de cambiarse de vivienda.

Ya sabéis que las mudanzas son complicadas en muchas ocasiones y que suelen ser momentos en los que el cansancio y el estrés son muy grandes, si bien todos las solemos coger con ilusión por el hecho de que implican un cambio en nuestra vida, un cambio que nosotros mismos queremos acometer. Para que todo salga bien, es imprescindible empezar por lo básico y garantizar esos suministros mínimos. Después, iremos construyendo poco a poco el hogar que nos va a acoger durante el resto de la vida y que tan felices nos va a hacer.

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