Os voy a contar mi historia. Durante mucho tiempo tuvo que convivir con un dolor constante en los pies sin saber exactamente qué me pasaba. Y ya os digo que es muy duro. Al principio eran solo pequeñas molestias, algo que pensaba que podría ser por el cansancio del trabajo, a pasar muchas horas de pie o a llevar zapatos no demasiado cómodos. Ya que trabajaba como comercial y eso significa patearte todas las calles de la ciudad.
Pero con el paso de los meses el dolor fue más duro. Algo que provocaba problemas en mi día a día y más con el trabajo que tengo.
Ya no podía ni andar, ni estar de pie durante mucho tiempo era casi imposible. Y luego hay cosas del día a día como hacer la compra o ir al parque con mi hijo que no podía ni hacerlo.
Ahora bien, probé a cambiar de calzado, compré plantillas en todas las tiendas, me apliqué cremas y seguí consejos de amigos y familiares, pero ya os digo que nada funcionaba. Y el dolor me dolía por todos los lados. Había días en los que llegaba a casa frustrado, con los pies ardiendo y con la sensación de que algo no iba bien. Y claro, esto afectaba a mi estado de ánimo, vamos que estaba todo el día de mala leche.
Finalmente, decidí, aconsejado por un gran amigo, visitar a una clínica de podología en Alicante. Me hablaron muy bien de la clínica de la doctora Ana María Oltra, así que pedí cita.
Desde el primer momento me sentí escuchado. Pude explicar con calma todo lo que me pasaba, desde cuándo había empezado el dolor hasta cómo afectaba a mi vida diaria. La doctora me examinó los pies con mucha atención y me explicó que era necesario hacer algunas pruebas para llegar a un diagnóstico claro.
Tras las pruebas, por fin tuve una respuesta: tenía dedos de martillo. Nunca había oído ese término, así que la doctora me lo explicó de forma sencilla. Se trata de deformidades en los dedos del pie, bastante frecuentes, que pueden ser flexibles o rígidas.
En mi caso, esa deformidad hacía que los dedos rozaran constantemente con el zapato, provocando dolor, durezas y molestias continuas. Además, la posición de la articulación del pie había cambiado, lo que también generaba dolor en la planta.
Entender lo que me pasaba fue un gran alivio. Por fin tenía nombre aquello que llevaba tiempo sufriendo. Sin embargo, también me preocupaba la solución. Pensaba en cirugías complicadas, largas recuperaciones y mucho tiempo sin poder caminar con normalidad. Pero la doctora Ana María Oltra me explicó que la cirugía de dedos de martillo se realiza con técnicas de cirugía mínimamente invasiva, bajo anestesia local y sin necesidad de hospitalización.
Así fue la cirugía
Me explicó que este tipo de cirugía permite corregir la deformidad con pequeñas incisiones, reduciendo el riesgo de infección y sin utilizar fijaciones internas. Además, algo que me tranquilizó mucho fue saber que la deambulación es inmediata, es decir, que podría caminar desde el primer momento, con las precauciones necesarias, y volver poco a poco a mi rutina. Después de pensarlo y valorar cómo el dolor estaba afectando a mi vida, decidí operarme.
El día de la cirugía estaba nervioso, pero todo fue mucho más sencillo de lo que imaginaba. La intervención fue rápida y no sentí dolor gracias a la anestesia local. No tuve que quedarme ingresado y pude irme a casa el mismo día. En los días siguientes seguí todas las indicaciones médicas y, aunque notaba molestias normales del proceso, nada tenía que ver con el dolor que sufría antes.
La recuperación fue sorprendentemente rápida. Pude caminar desde el primer momento y, poco a poco, fui notando cómo el dolor desaparecía. Cada semana me sentía mejor, más cómodo y más seguro al apoyar el pie. Lo más importante fue darme cuenta de que podía volver a hacer una vida normal sin pensar constantemente en mis pies.
Hoy puedo decir que tomar la decisión de operarme fue una de las mejores que he hecho por mi salud. He recuperado mi día a día, puedo caminar sin dolor, estar de pie sin miedo y volver a disfrutar de actividades que había dejado de hacer. Además, mis pies no solo funcionan mejor, sino que también tienen un mejor aspecto, algo que también influye en la confianza personal.
Por eso espero que a todo el mundo le pueda servir esta historia de ayuda.









